Recostado, después de cinco horas de insomnio, solo espero las seis y diez de la mañana, para reincorporarme a mis actividades cotidianas.
Justo hoy, recordé aquella noche de Dia de Reyes, de hace
53 años, cuando ese pequeño de seis años, esperaba el regreso de su madre, ella no regreso, y vaya que ese pequeño se dio a la tarea de esperarle, es más ni siquiera se separo del banco de madera que estaba ahí en la entrada, con ese anhelo de reencontrarla y reflejarse en su mirada tierna, comprensiva, esa mirada maternal
que aún conserva en su memoria.
Creo a nadie le ha gustado recordar aquellas etapas tristes de la infancia, difíciles e, inverosímil; de enfrentamientos escolares, burlas y señalamientos de aquellos compañeros de grupo que pretendieron hacer leña del árbol caido, pero que jamás lo lograron
Y aún existen recuerdos en su mente de esa etapa de visitas diarias a la dirección escolar por
los constantes pleitos y golpes en horas de recreo e incluso hasta en el mismo salón
de clases, en el cual la maestra de aquella temporada, en innumerables
ocasiones se quejo con la directora de la escuela, sin darle oportunidad de explicarle el porque de esas peleas …Y su padre como resultado, tambien completaba esas llamadas de atención con golpizas caseras, a veces con el cinturón, otras con el cable de la luz de
aquellos retorcidos, que te dejaban huellita en las nalgas, las piernas y la escurridiza espalda.
Anoche quizá por la cercania con el Dia de las madres, el que fue un niño de seis años, volvió a recordar vividamente; que en lugar de esos inolvidables carritos de madera, bolsas de dulces o bien aquellos
inolvidables muñecos con forma de luchadores, que anual y puntualmente llegaban
a su cama; se encontraba un ataud color blanco, justo en medio del cuarto donde
habitában el Papa, los tres hermanos y desde luego, ese niño de seis años.
Aquella noche también llegaron los parientes, los que no los habían visitado en
mucho tiempo, también estaban presentes, esa noche el pequeño se volvio el actor principal
de esa nostálgica película; quienes llegaban le invitaban a salir al patio de
la vivienda, otros le llevaban a dar la vuelta a la manzana, hasta que al paso de las horas, los asistentes se
empezaron a alejar de ese ataud blanco.
La nostalgia paterna y su silencio, solo le alejaron mas de ti; estaban empecinados en que ese avispado escuincle no supiera quién estaba en ese ataúd blanco.
Han pasado ya 53 años de esa nostálgica noche y aun los recuerdo de esa sonrisa apacible, tierna, amorosa, comprensiva... Perduran, .pero tambien la cordura indica que esa inolvidable mujer es feliz a plenitud porque su esposo, indudablemente esta junto a ella estan juntos disfrutando esa eterna luna de miel....
Al paso del tiempo se han superado muchas cosas, porque he descubierto que hay centenares de hombres y mujeres que tambien de regalo de dia de Reyes, encontraron un ataud al centro de la vivienda donde viven
Hoy en este dia tan memorable solo anhelo decirte una vez mas, como puntualmente lo hago desde aquella noche triste. Felicidades Mama, se que estas leyendo este pequeño homenaje para ti.
Atte:
Tus hijos.

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